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miércoles, 14 de marzo de 2018

486 * McLean, John Godfrey: #Ed_res_cit "La valoración de nuevas inversiones". Harvard Deusto, selecc. de artículos, fasc. 73. Original inglés en HBR, Nov-Dec. 1958

Joaquim-Andreu Monzón Graupera

Universitat de Barcelona

EDICIÓN


El artículo objeto de esta entrada 486, fue publicado originalmente por Harvard Business Review, en noviembre-diciembre de 1958. A su vez posteriormente fue incluido en la edición inglesa y luego en su traducción francesa de la obra recopilatoria de Bursk & Chapman: "New Decision-Making Tools for Managers" editada en 1965; y "Nouveaux Outils de decision a l'usage des entreprises", Ed. Dunod, París,1970, respectivamente.


En español se incorporó a una de las recopilaciones de artículos clásicos de la H.B.R., traducidos y publicados como "selección de artículos", en concreto el número 73, sobre el que hemos efectuado nuestra edición.



En el siguiente enlace puede consultarse la breve edición de algunos pasajes de este artículo de McLean: "La valoración de nuevas inversiones":

486. a.    https://goo.gl/WgmL4e

AUTOR Y OBRA


John Godfrey McLean nació en Portland, Oregon, en 1917; pasó su infancia y juventud en California y falleció en mayo de 1974 en un hospital de Connecticut, a la temprana edad de 56 años. 

La única foto (lejana y mala) que he hallado de él, es la que aparece en su necrológica de "The New York Times" del 21 de mayo de 1974. Dado lo relevante de la carrera de McLean, he de entender que su imagen ha sido retirada sistemáticamente de Internet por sus descendientes.


McLean se graduó en Física (California Institute Technology, 1938) después de dedicarse a varias actividades de prominente liderazgo como alumno en este centro universitario.

Ingresó en Harvard Graduate School of Business Administration, donde obtuvo el grado MBA en 1940 y el de Doctor en Commercial Science en 1948.

Su carrera docente e investigadora fue meteórica, pasando por todas los niveles: Desempeñó tareas de asistente de investigación (1940-41), instructor (1941-43), profesor asistente (1943-49), profesor asociado (1949-54) y Catedrático (professor) (1954-56). 

En paralelo con su carrera universitaria empezó a prodigarse en una carrera complementaria como consultor de negocios y de agencias gubernamentales.

En 1954 co-publicó con Robert Haigh la obra "The Growth of Integrated Oil Companies".

En este mismo año fue nombrado Adjunto al Presidente de Continental Oil, una gran empresa productora de petróleo en Estados Unidos, que estaba altamente interesada en diversificar sus operaciones en el campo internacional. 

Ascendió en esta compañía a Vicepresidente en 1956; en 1964 desempeñó el cargo de Vicepresidente senior para Operaciones Internacionales y en 1968 fue elevado al rango de Vicepresidente ejecutivo.

Puede consultarse un elogioso artículo de Robert Walker sobre McLean en "The New York Times" publicado el 26 de febrero de 1971 ("Aggressive Oil Manager") mediante el que Walker desgrana algunos de sus logros y rasgos caracteriales como líder y explica el estilo negociador de McLean en el conato malogrado de fusión entre Continental Oil y Burrnah Oil entonces en curso, usando el enlace siguiente:

486. b.    http://nyti.ms/2DvdPhJ

En mayo de 1972 John G. McLean se convirtió en Presidente y CEO de Continentai Oil Co. (ConOCo), hasta su muerte dos años después. A McLean le tocó vivir las evoluciones de la crisis de la energía de 1973 en primera línea del frente ejecutivo. Persona de marcado liderazgo y de estilo muy agresivo, posiblemente vio su salud resentida por los desfavorables eventos que tuvo que vivir la industria petrolera norteamericana desde 1973.

Por tanto deducimos que su carrera global estuvo muy marcada en favor de sus actividades de liderazgo y dirección en una industria sectorial, más que en las propias de un profesor de Universidad en sentido estricto.

Su aportación intelectual estrictamente universitaria fue, por tanto, relativamente baja en función de la responsabilidad de sus tareas ejecutivas y de lo temprano de su fallecimiento.

De todos modos, ha sido autor o coautor de un extenso catálogo de artículos a caballo del conocimiento teórico y de la experiencia práctica como consultor y alto directivo. Puede consultarse la lista de publicaciones en su ficha en WorldCat Identities:

486. c.    https://goo.gl/kfktUo

Entre sus publicaciones podemos encontrar participaciones en varios anuarios sobre energía en Estados Unidos (U. S. Energy Outlook -emitido por National Petroleum Council Comittee- y similares). Estos anuarios ordinariamente se escriben usando un amplio equipo y McLean probablemente hizo trabajar intensivamente al Servicio de Estudios de ConOCo para entregar sus aportaciones.

Esta forma de trabajar, normal en estos entornos, me sirve para reflexionar que McLean era un profundo conocedor de la situación global de la industria energética. Por tanto, no era el mero representante de los intereses de una gran corporación del sector, sino que comprendía perfectamente la situación global del mercado energético, sus problemas y su posible evolución.

AKINS Y MCLEAN

En mi tesis doctoral, leída en 1992, citaba (cap. 6) a James E. Akins como miembro importante del gobierno norteamericano que pronosticó (tiempo antes de que se produjera) la crisis de la energía de 1973, hasta tal punto que fue apodado despectivamente como "Casandra". 

En septiembre de 1973 fue promovido al cargo de Embajador de Estados Unidos en Arabia Saudí, pero procedía de un destino ya muy importante, como era la dirección de Combustibles y Energía en el Departamento de Estado norteamericano. 

En abril de 1973, Akins publicó un célebre artículo en la revista "Foreign Affairs" en el que pronosticaba el embargo petrolífero (que luego sucedería), en base a la preferencia a mantener el petróleo en el subsuelo, con respecto a la política de extraerlo y cobrarlo; más que nada a causa del irrisorio precio que los países de la OPEP recibían por cada barril en 1972 y principios de 1973. 

En lo que Akins no acertó demasiado fue en el pronóstico de crecimiento de precios del petróleo, que él basaba en el cruce fatal de una mayor demanda de crudo para "los próximos 12 años" con la prevista reducción de la producción de petróleo en los Estados Unidos. Suponía que el precio crecería de 3 hasta 5 $; de hecho lo hizo de 3 a 39,50 $. Como he dicho, Akins fue promovido a Embajador en Arabia Saudí en septiembre de 1973, un mes antes de que estallara la crisis.

Puede ampliarse la información sobre Akins, mediante este enlace:

486. d.    http://bit.ly/2Iyk8ow

¿Por qué saco aquí a colación a James Akins? Sencillamente porque observo que McLean y Akins tenían un pensamiento muy similar, aunque desconozco si tenían relación profesional o de amistad. 

En un articulo publicado por Lauris Norstad en "The New York Times" unos días después de la muerte de nuestro autor (2 de junio de 1974, "Continental's McLean") se indicaba que McLean publicó tiempo antes varias advertencias sobre la escasez de energía y las posibles futuras crisis mundiales de suministro.

En este artículo se citan frases dignas de alguien que estaba bastante por encima de las miserias del corto plazo, como puede comprobarse: "Enfrentamos hoy tres grandes desafíos: a) Necesitamos reducir la brecha entre nuestra capacidad para definir los males de la sociedad y nuestra capacidad para hacer algo constructivo sobre ellos; b) necesitamos reducir la brecha entre los niveles de vida de los países desarrollados y los menos desarrollados. Y, c) particularmente en el mundo de los negocios, necesitamos reducir la brecha entre nuestra capacidad de actuar y nuestra capacidad para pensar creativamente sobre la importancia presente y futura de nuestras acciones."

Es difícil no estar de acuerdo con estas tres proposiciones, a la vista de los hechos que se han ido sucediendo después. En el artículo citado de "The New York Times" se indica que se necesitaba coraje para advertir sobre la escasez en tiempos de abundancia. En 1970, el Sr. McLean advitió: "La amenaza de escasez de energía en los años setenta, contrasta con los suministros excedentarios de los años previos". McLean instó el desarrollo de una política energética nacional y recomendó programas específicos, la mayoría de los cuales están esperando (junio de 1974) la acción del Congreso norteamericano. McLean fue uno de los primeros en abogar para que la industria del petróleo cambiara su énfasis desde el marketing hacia la conservación de energía.

También McLean pronosticó en julio de 1972 el surgimiento de un nuevo gran centro de poder financiero en los mercados monetarios mundiales, el correspondiente a los países de la OPEP. Y también anticipó los embargos y las interrupciones en el comercio exterior, como ocurrió efectivamente tiempo después.

Obviamente, el hecho de ser Presidente de una gigantesca compañía petrolífera que basaba buena parte de su negocio en la explotación de yacimientos en el interior de Estados Unidos, no era ajeno a su posición empresarial y política. Éste es un mundo de grandes intereses y McLean posiblemente no fue ajeno a ellos. Pero Akins y McLean tenían razón, lo que abona la dificultad y el mérito de tener pensamiento independiente y a la contra de la posición dominante; y encima luego tener razón.

ARCHIVO MCLEAN EN H.B.S.

La Universidad de Harvard mantiene archivos públicos de la correspondencia y de los informes profesionales escritos por determinados profesores. El profesor McLean (o su familia) dejó en legado un extenso conjunto de documentos, alguno de los cuales es consultable en la red, como el Memorándum Polaroid, escrito entre 1945-46 por McLean y G. A. Smith Jr.

486. e.    https://goo.gl/wPNvNm


miércoles, 10 de enero de 2018

473 * #Ed_res_cit A. R. #Brownstein & M. J. #Panner: "La #retribución del director general, a debate público". En: HDBR. Nº 52. Dic. 1992

Joaquim-Andreu Monzón Graupera

Universitat de Barcelona




<---    Andrew R. Brownstein. 

                      













Morris J. Panner.--->                            Fuente https://goo.gl/oKMLGN






Esta entrada del blog la dedico a recordar una breve publicación de Andrew R. Brownstein y Morris J. Panner, que apareció en Harvard Business Review en mayo-junio de 1992 con el poco académico título: "Who should set CEO pay? The press? Congress? Shareholders?".

Recomiendo su lectura directa en el original en inglés, pues recoge muchos matices que se pierden en una breve edición como la realizada y presentada aquí:


Luego fue traducida al español y publicada en Harvard Deusto, versión sobre la realicé la edición de algunos resúmenes y párrafos, consultable en el siguiente enlace:

473. b.   https://goo.gl/GD6wHA

AUTORES


Andrew R. Brownstein es un conocido abogado y consultor de empresas norteamericano. Ha desarrollado su actuación en fusiones y adquisiciones y operaciones corporativas como directivo de la empresa de consultoría Watchtell, Lipton, Rosen & Katz. En la siguiente nota resume su currículum y aparecen enlaces a sus publicaciones principales:

473. c.   https://goo.gl/ztZGFD

Morris J. Panner es actualmente el director de la empresa de tecnología informática Ambra Heath, ligada al sector de la salud, situada en el Estado de Washington, USA. A continuación pongo el enlace a la "ficha Bloomberg" de este directivo:

473. d.   https://goo.gl/kBXAuc

COMENTARIO

No es la primera vez que el problema de la remuneración de los directivos y de sus motivaciones corporativas se toca en este blog. A quien esté interesado debo remitirle como mínimo a la edición del artículo de Fernández Pirla, Pérez Goróstegui y Segura: "Los objetivos de la empresa y su control por el mercado", que se trató en la entrada 168 *; y la edición de un artículo de Peter F. Drucker, que fue objeto de la entrada 249 *.
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A principios de los '90 existía un verdadero debate en Estados Unidos sobre los procedimientos de los que podía valerse la propiedad empresarial para "alinear" los objetivos de los directivos con los de los propietarios de la empresa.

Unos años antes ya se había constatado el divorcio de objetivos entre la propiedad de la empresa y su gerencia. Los de esta última se constataban muy cercanos al concepto de crecimiento (de activos y de ventas); en cambio, el objetivo básico de la propiedad, si se centraba en el concepto crecimiento, era en relación al de los beneficios o dividendos, es decir, el crecimiento de las magnitudes residuales, no el de las magnitudes de partida (activos, ventas), mucho más evidentes.

Escritos debidos a Edith Penrose, Robin Marris, William Baumol y John K. Galbraith durante los '50 y '60 del siglo XX, daban por sentada dicha disociación de objetivos.

La teoría económica de la empresa vino en ayuda de la mejor conceptualización del fenómeno, indicando que la (gran) empresa regida por directivos asalariados tenía un "problema de agencia", con "costes de agencia" y la necesidad de generación de incentivos que acercaran a los directivos al pensamiento y las formas de elección de la propiedad.

Por otra parte, la descarnada realidad práctica de la actuación de los "tiburones financieros" a principios de los '80, dejó claro a la grey directiva que los equipos gestores que no atendieran a las exigencias de los propietarios verían amenazados sus puestos de trabajo con OPA's muy agresivas, a recibir por sus empresas. Esta actuación hostil estaba destinada a sembrar el miedo entre los directivos y cambiar con rapidez su conducta financiera.

Este fue el demoledor criterio de actuación de la práctica. Pagar más y mejor a los directivos no resolvía nada, si no se enlazaba esta mayor generosidad con la mejor consecución de los objetivos de los accionistas.

En paralelo, los procedimientos principales de incentivación positiva fueron dos: a) la participación de los directivos en los beneficios (más beneficio, más retribución); b) La aplicación de las finanzas corporativas y sus hallazgos al campo de los incentivos directivos: el pago en Opciones sobre Acciones, que en un tiempo futuro solo adquirían valor si los directivos habían logrado que la cotización de éstas superara un nivel determinado durante un tiempo concreto.

Brownstein y Panner discuten algunos de estos aspectos en su artículo. De entrada constatan que hay un consocio de intereses entre los asesores de salarios, los directivos de empresas y el necesario crecimiento de dicho salarios en una recomendación sistemática de los primeros que gratifica a los segundos. Por tanto, de entrada existe una tendencial inclinación al crecimiento de las remuneraciones a los directivos, en base a argumentaciones del tipo: "aumento de la productividad, del beneficio, de la cuota de mercado, de..."

Los planes de opciones sobre acciones han generado actuaciones arriesgadas y conductas extremas de los directivos, aspectos que han estado en la base de la crisis tecnológica del 2000 y en la gran crisis de 2007 y siguientes. Los incentivos monetarios salvajes para condicionar la actuación de los directivos han resultado ser muy, muy perversos. Por otra parte, la distancia entre las retribuciones de los directivos y las de los trabajadores de base en sus propias empresas, no ha cesado de aumentar.

Tal vez el nuevo directivo tiene una incidencia más directa en los beneficios anuales de su empresa con actuaciones más extremas y arriesgadas (que eran las reclamadas paradójicamente por Brownstein y Panner ya que presuponían una conducta conservadora en los directivos que no tenían pagos laterales que le motivaran obsesivamente).

Probablemente los perjudicados de esta rat's race son los trabajadores de sus propias empresas, dado que la obsolescencia planificada, el acortamiento de los ciclos técnicos, las operaciones complejas de ingeniería financiera, la mundialización de la economía y el cambio continuo, no van precisamente en favor de una economía con mayor rostro humano y más igualitaria.